“No te detengas, Él te eligió para más”

Este lema nos ayudará para orientar nuestras actividades y planificaciones: “No te detengas, Él te eligió para más”. Queremos vivir la experiencia que tuvo Agustín de ser un buscador incansable de la Verdad. Nos decía el Papa Francisco: «Agustín es un “hombre de éxito”, lo tiene todo, pero en su corazón permanece la inquietud de la búsqueda del sentido profundo de la vida; su corazón no está dormido diría que no está anestesiado por el éxito, por las cosas, por el poder. Agustín no se encierra en sí mismo, no se acomoda, sigue buscando la verdad, el sentido de la vida, continúa buscando el rostro de Dios”, a veces nos pasa como Agustín que parece que lo tenemos todo, que ya hemos alcanzado todo pero a veces, en vez de conservar la actitud de Agustín, hacemos que nuestro corazón se adormezca o se anestesie por el éxito temporal. En cambio la actitud de Agustín es de seguir buscando; él nunca se cansa, nunca se cruza de brazo, no se detiene, sino que sigue con esa inquietud de la búsqueda permanente del sentido profundo de la vida, de lo que da verdaderamente sentido a su existencia.
En este año, iluminados por este lema, quisiéramos hacer nuestra esta actitud agustiniana que convirtió la vida de Agustín y convertirá nuestra vida también, llevándonos al encuentro con Dios, un encuentro que todo lo renueva y todo lo transforma. Agustín nos enseña que no debemos detenernos nunca porque nos sabemos elegidos, llamados e invitados a crecer cada día en nuestro camino hacia Dios en la búsqueda de la santidad. Él nos ha elegido para más, nos ha elegido para grandes cosas, para que aspiremos a grandes cosas y por eso nunca debemos detenernos en los pequeños logros. Desde el momento del Bautismo hemos recibido el don maravilloso de la fe, que es don y tarea. Fe en Dios y en su Hijo Jesucristo, pero no todo termina allí sino que es el comienzo de todo un camino. Nuestra tarea es la de seguir profundizando en nuestra condición de hijos de Dios, aquí en nuestra Parroquia.
En este año, dedicado a la vida consagrada en la que como agustinos nos ponemos como objetivo entrar en nuestro corazón pidamos a Dios que despierte nuestro corazón que nos haga salir de nosotros mismos de nuestra comodidades, de nuestras seguridades, de nuestros miedos y así podamos estar despiertos y despertar al mundo.
Para finalizar quisiéramos recordarles la invitación que nos hace Francisco, a todos los que se ponen en el camino de la búsqueda espiritual a examinar y reflexionar en la intimidad de nuestro corazón como el mismo lo dice: «mira en lo íntimo de ti mismo y pregúntate: ¿hay un corazón que desea cosas grande o un corazón adormecido por las cosas? ¿Tu corazón ha conservado la inquietud de la búsqueda o la has dejado sofocar por las cosas, que terminan por atrofiarlo? Dios te espera, te busca; ¿qué respondes?.